Poema: "Mariela"



Si la brisa no es una caricia,
si el sol no es un cálido beso,
si las aguas no lavan el alma,
la poesía no conoce tu cuerpo.

Que fuego consumirá la imagen,
cual sombra intentará ocultarte,
a los ojos que afortunados son
solo por el azar de poder mirarte.

Si tus lágrimas no crean mares,
si tu risa no conmueve al viento,
si tu aliento no renace en rosas,
tal vez al día no le siga la noche.

A un hombre la suerte le ha dado,
la gloria de en su lecho tenerte,
que agradezca la gracia al eterno,
por Mariela flor, perfume y fiebre.


Poema: "Absurda nostalgia"

Soledad, por favor déjame escapar,
que no me asfixie tu férreo abrazo,
la ausencia obligada de las palabras,
en hojas en blanco estuvo llorando.
Aquella que jamás pudo ser y quiso,
brillando en la penumbra de mi cuarto,
atrapada casual por mis frágiles ojos,
y escapando fugaz por tan solo antojo.
Grítame con desdén cuan torpe soy,
flagelando mi interior en el espacio,
que solo alguna luz podré esconder,
en el cofre latente de mi naciente ser.
En la marchita piel se acumulan olvidos
y en el fondo del alma sigue navegando,
con un incierto temor casi descolorido,
lo que ayer fue razón y hoy solo delirio.
Déjame escribirte y siéntate a mi lado,
lo que te quiero decir sin deberte tanto,
porque pude sentir alejado de tu abrazo,
porque puedo vivir aunque resulte extraño.
Para la reciente suerte regálame el beso,
que por quererte bien deje en el pasado,

todo lo que fue y nunca volverá ya a serlo,
aquello que por fortuna, hoy yace yerto.




Poema: "Para Alicia"

El destino quiso ponerle un nombre,
quizás por amor a la tierra que lo acobija
y como un símbolo que marco su vida,
Américo querido en la América mía.
El tiempo forjo su espíritu sano,
en el suelo que amó, como la amó a Alicia
y junto al viento voló acariciando las nubes,
abrazando al sol, trabajando en los días.
Sus manos mostraron con huellas de heridas,
su temple de hombre muy bien nacido,
que con pocas palabras siempre lo dijo todo
y dejo un ejemplo de existencia bien parida.
Por suerte encontró promediando su tiempo,
el abrigo del ser que endulzo su morada
y que juntos compartieron lo bueno y lo malo,
con honor, paciencia, amor y templanza.
Siempre estarás superando al olvido,
con la fuerza de tu ser en tus seres queridos
y en la tierra que amaste descansas eterno,
en paz, feliz, Américo de Alicia, Américo nuestro.


Poema: "Templanzas"



Cuando el camino esta lleno de pasos olvidados,
nada importa haber caminado mucho,
si poco recuerdas de tus pasados pasos.
Contempla las imágenes y atesóralas celosamente,
imprime a fuego en tu piel todos los sentidos,
como grabados en tu alma están tus seguros amores.
Que poco será en el final de tu tiempo,
poder recordar, sin querer, tan sólo los olvidos.
Ódiame si eso te sirve de aliento,
detesta de mí hasta lo poco que tenga de bueno,
pero no intentes borrar los recuerdos,
que fueron un instante, un siglo, un día,
a fuego en alma y piel sentenciados perpetuamente,
por un justo tribunal, al eterno recuerdo.



Poema: "Humanos"


Humanos, que fascinante especie es el humano, dueños de las mayores miserias y gestores de los más hermosos sueños. Humanos que plantan árboles y escriben libros, humanos que sólo acumulan odio y dinero en sus castillos. Humanos que trabajan para la paz y ofrecen sus vidas, humanos que arrojan bombas sobre una escuela, sólo porque es del enemigo. Humanos que caminan para disfrutar la belleza del camino y humanos que transitan en la oscuridad de sus paupérrimas almas. Humanos que aman toda la vida y humanos que odian su existencia, humanos que hacen crecer las flores con su canto y humanos que nublan al sol con sus gritos de guerra. Humanos que tienden sus manos generosas y humanos que matan con sádico placer. Humanos que ríen y lloran y humanos que sólo miran sin ver. Humanos es lo que somos y a través de un caleidoscopio de espíritus, todos los tonos nos presenta múltiples, desde el blanco hasta el negro, con todos los posibles grises....

Poema: "Un vampiro real"

Sombras nacientes en el horizonte, sol oculto de espaldas a mi mundo y en las tinieblas, pájaros dormidos en las arboledas bajo la tenue luz de una luna a medias. La noche acaricia la tierra y el cansancio derrumba a los buenos hombres, solo los vampiros como yo se desplazan en la oscuridad,  buscando un cuerpo donde rendir su debilidad viciada de tormentos. Pocos transitan las calles, pero ellas están desde todos los tiempos, esperando la llegada de seres como yo, para venderle sus resquebrajadas almas. La lujuria se comercia en las penumbras, para cubrir los rostros de los mercaderes, que detrás de una máscara de complacencia, sufren su agonía en silencio. Tanto uno como el otro somos víctimas de nosotros mismos, unas por el dinero necesario y otros por el placer indispensable, pero ambos hemos de fundirnos en un lamento, que haremos sordo para soportar la tortura. Tu has de entregarte a mis deseos y yo he de someterme a mis pecados, pero los dos deberemos aceptar la condena, cuando nuestro delito sea revelado. En la miseria juntos seremos arrastrados, por la señal de aquellos que nobleza ostentan y en la mentira encierran sus vidas, colmadas de sinsabores y de pureza. Luz maldita quieres destruirme, debo escapar de tus garras y solo seré salvo en mi claustro, donde en mínimas horas he de ser visitado, por todos los fieles que atrae el campanario, pronto deberé ser nuevamente el guía, que conduce a un estúpido rebaño...


Poema: "Tardes de estío"

Recuerdo esas horas, de 13 a 16 tardes de estío, que determinaban el tiempo de mis aventuras, junto con mis cómplices, prófugos de los cuartos perpetuos de las siestas, ordenadas por sentencia de costumbres carcelarias. Reunidos en los refugios esquinales, la pandilla de los no durmientes atrevidos, saqueadores de naranjos y manzanos, insaciables delincuentes de abalorios. Trepadores de camiones y trenes, buscadores de tesoros escondidos en los lugares mas triviales, traficantes de marquillas de cigarrillos y figuritas que codiciosamente contábamos. Cracks del balónpie que generosamente las fintas regalábamos, a miles de almas invisibles que emocionados nos ovacionaban. Trofeos que orgullosamente lucíamos como muestras de valor y de audacia, eran los golpes que el fervor nos propinaba y siempre evitando las lágrimas, aunque alguna vez se escaparan. Sol compañero y custodio, que nuestros cuerpos abrazaba, tiñendo la piel y secando heridas, siempre desafiándonos a mirarlo de frente, como para saber con quienes jugaba. De 13 a 16 Hs. tardes de estío, tardes de mi mundo, de mi barrio, tardes que jamás he de olvidar pues dejaron marcas, que por suerte, el tiempo no puede borrar...