Texto: "Simple nostalgia"



La vida, esa fugaz ilusión, reducida a recuerdos, pequeños fragmentos de imágenes, sonidos y perfumes.

El cuerpo padece la crueldad del tiempo, mientras el espíritu se siente ajeno y permanece inalterable, desconocedor de la fatiga por las décadas transcurridas.

Tal vez la inocencia sea la culpable: el alma no sabe de años, no envejece; solo el dolor le produce cansancio, solo el olvido la desgasta y corroe.

¿Cómo comprender que el ayer ya no existe, que aquello que nos hizo vibrar, reír, soñar, amar… hoy es simple nostalgia, encerrada únicamente en cada uno, exclusiva dentro de uno, impiadosa para cada uno, en mí y en ti?



Poema: "Cobardes"



La cobardía es asunto de los cobardes,
aquellos que esperan con paciencia
ver pasar el cadáver de su enemigo,
y en su ruin afán sonríen complacidos
sin participación alguna en tal destino.

Solo ellos pueden sentir un goce pleno,
siendo simples expectantes del evento;
como carroñeros disfrutan de la presa
a la cual jamás hubiesen enfrentado.

Cuánta miseria es necesaria en el alma
para lidiar indemne con la conciencia,
cuánta pobreza anidará en el espíritu
de quien sobrevive a su propia bajeza.

Si confunden el temor por lo apropiado,
si prevalece la hipocresía del decorado,
todo carece de valor, aunque sea logrado,
si no hay honor en lo que se ha ganado.






Mis frases 7



Cuanto más intentas comprender el pensamiento del vulgo, más te arrepientes de haber comenzado.

El amor es tan extraño, que nos da fuerzas al mismo tiempo que nos hace más vulnerables...

Prefiero el rechazo al exponer mi personalidad y todos mis defectos, antes de ser querido por lucir un camuflaje.

La humanidad toda deberá sufrir los errores de los poderosos y también sus aciertos...

Las religiones te hacen ver la luz al final del túnel, para terminar atropellado por el tren de la ignorancia...

Si una píldora convirtiese al la gente en honesta, nadie la tomaría, porque los honestos no la necesitarían y a los otros no les conviene…

Nunca pidas consejo a quien no tiene dudas sobre lo que piensa.

Dudo de todo, hasta de mis pensamientos, ya que están sujetos a mi subjetividad.

Albertito estabas equivocado, dios sí juega a los dados y también pierde.

Que bueno sería que todos nos cuestionáramos que clase de personas somos, en lugar de esforzarnos por la que queremos aparentar.

Considero que una de las peores cosas que conlleva la vejez, es lo reflexivos que nos tornamos. Sometemos al análisis las cosas pasadas, las actuales y las que vendrán, perdiendo la ventaja de vivir descontrolados y a la graciosa deriva, sin la mágica estupidez de la inconsciencia que tanto placer nos regaló en la juventud.

Es imprescindible una crítica honesta de nosotros mismos, antes de pretender juzgar a los demás.

Probablemente creas que tu fin esté lejano, pero mejor piénsalo próximo y evita perder un instante, desperdiciar el tiempo es un error que se paga caro. No mezquines energías al mayor proyecto del cual debes sentirte obligado, no claudiques jamás en el esfuerzo para ser feliz.

Conocer a los demás es una tarea titánica, ya que se debe comenzar con uno mismo y reconozco que yo aún no he podido superar ese primer paso, debido a que me pregunto cosas y muchas veces, me sorprendo de mis respuestas

Mientras en el mundo lo que otorgue poder siga siendo el dinero y no la inteligencia, la humanidad estará, indefectiblemente, condenada al fracaso absoluto.







Poema: "Tal vez"




Tal vez es aquella tarde, cuando desde la galería del caserón
observé extasiado la lluvia que acariciaba el campo,
deslizándose rumorosamente sobre los verdes pinos y cipreses,
el perfume de los jazmines que pretendía abarcarlo todo en su derredor,
compitiendo con la húmeda brisa que cargaba fragancias más lejanas
de los naranjos, manzanos y trigales.

Tal vez es ese llanto, que, atravesando los muros,
llegaba hasta mí como una breve canción,
como una disculpa por el padecer de mi madre,
como involuntario cómplice arrepentido,
que exclama su presencia ante mi sorpresa
y declara con todas sus fuerzas su pretensión:
ser el último varón del trío que, de ser previsto,
probablemente me llamaría Segundino.

Tal vez es ese primer beso que, surgido de mi imprudencia,
logré robar casi al descuido;
infame atrevimiento que cobró un ligero rubor en las mejillas
aún acarameladas de ella,
y produjo el temblor vergonzoso de mis manos,
dejando indisimulable lo por mí sentido, pero sin arrepentimiento,
debido al placer de sus entornados ojos de pequeña doncella.

Tal vez es ese otro llanto, el que cambiaría mi joven existencia
con absoluta impunidad, arrastrándome sin opción a un nuevo escenario,
un infinito laberinto de preguntas torpes, de emociones desconocidas,
cataratas desbordantes por el torbellino de esa sutil deidad
que dejó sin excusas mis errores, sometiendo mi albedrío a su antojo,
haciéndome padre.

Tal vez es esa mujer que llegó a mí cuando menos lo esperaba,
para confirmar mi suerte, muchas veces obviada por pasiones
agitadas en varias décadas, acumuladas y frecuentes,
que de alguna forma crearon en temprana edad mi arrogancia
y quizás alguna pobre virtud, pero pude corregir
en cierto modo, por la influencia de nuestro amor y su magna plenitud.

Tal vez es todo un solo espejo, que al estallar se expande por doquier;
y en su fragmentación, cada trozo refleja un espacio diferente,
un distinto instante, una imagen de mi memoria,
los cuales no creo poder reunir por completo.
Quedarán muchas pequeñas partes perdidas, pero las que puedo rescatar
me bastan para comprender que única y hermosa es la vida.


Poema: "Señora"





Con pálida expresión, débilmente gemí;
solo un desgarrado suspiro pude emitir.
La observo triunfante, soberbia e impávida,
mientras me siento caer sobre mis rodillas.

Las emociones corren todas por mi cuenta,
posiblemente por no saldar algunas deudas.
Comprendo lo inútil de intentar algún ruego,
cuando las súplicas han acabado sin deseo.

En la distancia gris quedaron los recuerdos,
sumergidos en una bruma que los confunde.
Poco importa un ayer si no habrá un mañana,
cuando toda la ambición se limita a segundos.

Por fin cedo: no existe sentido a otro instante,
permito su abrazo aceptando mi último lenitivo.
Lamento el descuido por lo dejado pendiente;
la despedida llegará tarde, ahora, solo olvido.


Mis frases 6


Probablemente solo llegue a realizar una mínima parte de lo que pretendo, eso me obliga a dedicarle mayor esfuerzo….

Generosidad es dar algo, cuando se tiene casi nada.

Honestidad es algo que todos tenemos, hasta que surge la posibilidad de librarnos de ella.

Las verdades que destruyen son innecesarias y las mentiras que construyen son indispensables…

Que triste es comprobar que lo que uno pensó toda su vida es, absolutamente, cierto, cuando lo que se pensó fue que lo más, desproporcionadamente, abundante, eran la mediocridad y la hipocresía...

Prefiero el conocimiento a la creencia, ya que lo primero expande mi horizonte y lo segundo me mantendría distraído...

La fantasía es hermosa, porque nos vemos a nosotros mismos, como nos gustaría que fuéramos...

Monólogo: "Diálogo con el espejo"




Escena: Un actor frente a un espejo. El “reflejo” puede ser otro actor detrás de un marco, imitando sus movimientos y expresiones.

[El actor se para frente al espejo, sonriendo con cierto orgullo.]

Actor:
¡Qué tal campeón, qué bien se te ve! (sonríe y se observa con detalle)

[La sonrisa se desvanece; se acerca un poco al espejo.]

Reflejo (con tono inquisitivo):
¿Bien, realmente te ves bien?

Actor:
Bueno, es indudable con lo que veo.

Reflejo (más firme):
¿Pero qué es lo que ves?

Actor (frunciendo el ceño):
Por favor, no preguntes estupideces, me veo a mí mismo.

Reflejo (con ligera ironía):
¿Estás seguro de verte a vos mismo?

Actor (con incredulidad):
Absolutamente, no tengo dudas de que lo que veo soy yo. ¿Cómo se te ocurre preguntarlo?

Reflejo (calmo, pero desafiante):
Tengo mis dudas y, honestamente, es la única explicación que encuentro.

Actor (frunciendo los labios):
¿Dudas, explicación? Discúlpame, pero no te entiendo.

Reflejo (encogiéndose de hombros):
Seguro, es más fácil no entender.

Actor (levantando las manos, exagerando la incredulidad):
¿De qué estás hablando? No hay nadie más aquí, solo yo parado frente a este espejo y –con tono burlón– salvo que me haya vuelto loco, vos sos mi reflejo, es decir, yo mismo.

Reflejo (con voz más grave):
Supongamos que es correcto lo que afirmas, ¿podés explicarme entonces por qué me mentís?

Actor (retrocediendo un paso):
¿Cómo que te miento?

Reflejo (mirándolo fijamente):
Sí, me mentís constantemente y no me parece razonable que lo hagas si estás tan seguro de que yo soy vos. ¿Qué sentido tiene mentirse a sí mismo?

Actor (exasperado, moviendo las manos):
Yo no me miento, es absurdo. ¿Cómo podría engañarme a mí mismo?

Reflejo (más intenso, caminando hacia el actor):
Absurdo es que lo hagas y ni siquiera tengas consciencia de ello.

Actor (dando un paso atrás, con incredulidad):
Pero no digas pavadas, jamás me he mentido, esto es estúpido.

Reflejo (con voz suave, casi paternal):
¿Comienzas a ponerte incómodo?

Actor (cruzando los brazos, tratando de mostrarse firme):
Incómodo yo, por favor, no hay razones.

Reflejo (aproximándose, señalando con un dedo):
¿Seguro que no las hay? Porque yo te podría recordar unas cuantas –hace comillas con los dedos– "razones".

Actor (rodando los ojos, con sarcasmo):
Tomátelas, estoy divagando; ahora mi reflejo me critica.

Reflejo (con tono irónico):
Bueno, si no te la bancas me hago el boludo como siempre y así seguimos, total el problema es tuyo.

Actor (mirando al piso, resignado):
Pará, pará, ¿qué es lo que no me banco?

Reflejo (intenso):
La verdad, eso es lo que no te bancas. Pero quédate tranquilo, le pasa a casi todos.

Actor (confundido, girando ligeramente la cabeza):
¿Qué verdad no me banco?

Reflejo (con pausa, como pesando las palabras):
La verdad, toda la verdad, la absoluta e insoportable verdad.

Actor (alzando la voz, angustiado):
¿De qué carajos estás hablando? Yo me manejo con la verdad, con mi verdad; todo el mundo puede ser hipócrita, pero yo no.

Reflejo (con tono de reproche):
Claro, claro, ¡con tu verdad!, esa que esconde tu hipocresía y todas tus otras miserias.

Actor (mirando hacia otro lado, cruzando los brazos):
Yo no escondo nada y mucho menos de mí mismo.

Reflejo (se acerca, baja la voz, casi un susurro):
Lamento contradecirte y te lo puedo demostrar…

(El reflejo continúa recordando episodios y errores del actor, con pausas para que el actor reaccione: gestos de vergüenza, incomodidad, ironía o negación.)

Actor (cansado, suspira y se aleja un poco del espejo):
Empiezo a reconocer algo… no es muy alentadora esta conversación para mi estima.

Reflejo (con tono conciliador):
De última, es preferible causar envidia a dar lástima en este mundo plagado de miserias.

Actor (sonríe, resignado):
Totalmente de acuerdo.

[En ese instante, se escucha una voz femenina desde afuera.]

Voz de mujer:
¿Ya estás listo para salir? ¿Por qué te demoras tanto?

Actor (girando hacia la voz, con una sonrisa de disculpa):
Sí, ya estoy listo, me distraje pensando boludeces. Sorry.