Mis frases 9



La formación de las ideas deberían surgir de la constante crítica del pensamiento o de la poco probable ocurrencia genial, pero en realidad, en la enorme mayoría, están sujetas a cuestiones emocionales que poco las sustentan.

La humanidad es una melange de héroes y cobardes, de sabios y mediocres, de amores y odios. Dentro de esa mezcla estamos todos y debemos elegir en qué lugar preferimos estar, dispuestos a pagar el costo.

La inteligencia, en esta sociedad, es un castigo que algunos deben soportar.

Estoy convencido que la vida de un mediocre es más tranquila y feliz, que la de un inteligente.

La gran ventaja de la mediocridad, es la incapacidad para pensar.

Solo cuando comprendes, has aprendido algo.

Si las sociedades todas no intentaran imponer sus creencias, adoctrinando desde el mismo nacimiento, yo no perdería mi tiempo en discutir la existencia de cualquier dios.

Supongo que si la gente supiese un poco de física cuántica, sentiría vergüenza al creer en un dios tan primitivo.

Con los años aprendí a comprender muchas cosas que antes no comprendía, lo curioso es que ahora, cada vez comprendo menos.

El mayor pecado de la juventud es su irreverencia con los mayores. Si bien todos padecimos tal actitud, porque todos fuimos jóvenes alguna vez, hoy se expresa en su mayor nivel y sospecho que se debe a la elevada estupidez reinante, que los hace ignorar que esos mayores, muy probablemente, hayan olvidado más de lo que ellos saben.

Con algunos conceptos ajenos, nuestra comprensión nos ayuda a hacerlos tolerables, aunque, igualmente, sigan siendo intolerables.

Apoyarse ciegamente en los propios conocimientos, probablemente, puedan llevar a un error, igualmente, siempre será preferible a hacerlo sobre creencias o suposiciones.

Poema: "El indigente"



La tarde se opaca y las sombras comienzan a diluirse,
sus ojos se enturbian, intentando recordar y comprender.
El tiempo se desliza lentamente, como todo a su alrededor,
un silencio lo golpea en el alma y la soledad lo abraza.

Sus manos marchitas y temblorosas admiten impotencia,
su cuerpo gastado y derrumbado implora algo de piedad,
pero la indiferencia lo desgarra con habitual crueldad,
despojándolo de cualquier esperanza, de cualquier ilusión.

Recostado en la acera, observa las siluetas apartándose,
escapando a su proximidad como de la peor enfermedad.
Su corazón, que apenas palpita, conserva un poco de calor,
el indispensable para respirar, aguardando un aterido sueño.

El sol reaparece y su luz dibuja nuevamente las sombras,
la calle despierta en su cotidiana rutina, como enajenada,
mientras un montón de huesos y carne permanece inerte,
casi invisible, condenado con desprecio al absoluto olvido.


Poema: "Ser y no ser"




Su paso vacilante denunciaba
el derrumbe de sus cavilaciones,
y aunque tardía llegaba penosa,
la alegre tristeza de su victoria.

Sus ansias se marchitan precoces
en el pálido reflejo de su ser,
carente ya de nuevas ambiciones
en la triste alegría de su derrota.

Concluir no le otorga un principio;
solo desgasta sus viejas emociones,
y observando sus anteriores pasos,
recuerda pasivo sus horas felices.

La aventura llega a su culminación,
tan repentina como inesperada,
dejando un sabor desconocido
que promete permanecer eterno.

El tiempo no ha sido solo tiempo;
su historia jamás será recordada.
Cansado, se detiene, respira hondo,
comprende, sonríe y se entrega.



Mis frases 8


No siempre se avanza yendo hacia adelante, como tampoco se retrocede volviendo atrás, todo depende de lo que puedas aprender en una u otra dirección.

En la vida deberás recorrer caminos buenos y otros no tanto, lo importante no será la condición de los caminos, sino la actitud que tengas para recorrerlos.

Una de las perversiones de la esperanza, es que te sujeta a una espera.

El sentido común es una muy frágil frontera entre el absurdo y la locura.

En la actualidad el vulgo le da más crédito a los dichos de un mediocre famoso, que a los de un sabio desconocido.

La diferencia entre la estupidez y la locura, es que el estúpido no lo es por loco.

Nuestros "pareceres" son producto de las ideas de algunos y las acciones de otros, pero, igualmente, los creemos propios.

El ocio es uno de mis problemas y lo soluciono tomando vacaciones.

Coincidir no siempre es bueno, muchas veces coincidimos en un error.

El mayor logro de la humanidad es, por ahora, haber sobrevivido a su estupidez.

Los que creen que son la creación de algún "ser divino", simplemente se ubican en el lugar que les corresponde.

El perdonar a alguien por algo significa, fundamentalmente, que algo malo ha hecho.

Minutos antes de morir, seguramente, comprenderás que muchos de los problemas que te angustiaron gran parte de tu vida, no eran importantes.

Una persona inteligente, generalmente, no intenta ridiculizar a los demás, porque lo hacen muy bien sin ayuda.

El campo de la inteligencia, es un desierto.

Se puede decir la mayor estupidez, absurda y ridícula, porque si se dice de forma convincente, seguramente, muchos la aceptaran.

Cuando observo a determinadas "personas", lo primero que pienso es si somos realmente el producto de la evolución, porque de la selección natural ya sé que no.

Si dios nos creo a imagen y semejanza, que baja autoestima debe tener.

La especie humana es tan heterogénea, que su extinción, probablemente, sería beneficiosa para el desarrollo de otra especie, donde todos sus integrantes contaran con inteligencia.

La evolución de la humanidad está obstaculizada por tantas cuestiones, que la considero poco probable.

El mayor pecado del hombre, es haber inventado dioses y sus consecuentes religiones. 

El fanatismo es el caldo de cultivo del odio y sus principales condimentos son la ignorancia y la estupidez.



Relato: "Faso, puto faso y que sé yo"


Faso, puto faso, mal compañero que siempre estás, y en las penumbras, profundamente oscuras, con los ecos suaves que rebotan del sonido que me distrae y me atrapa.

Me dispongo a sentir y busco ayuda en un coñac, si bien son dos o tres, no importa. Lo que importa está oculto todavía, escondido dentro de mí, y espero. Un frío placentero, o tal vez no, me invade; tampoco importa. Enciendo otro cigarrillo y sigo esperando. Cualquier prenda es útil para aplacarlo, aunque no esté aterido —no es posible con veinte grados—; siento como si lo estuviese. El coñac me ayuda en eso y nada más.

Alcohol y faso, la puta, que hemos estado juntos muchas veces y hasta algunas fueron buenas, sobre todo aquellas que me dejaron inconsciente, relevado de la realidad, de esta realidad de mierda que me ha torturado toda la vida y que sigue torturándome, y no sé por qué.

Pienso en mí y en quién soy, si soy lo que siento que soy o solo es una ilusión, y me detengo piadosamente. Ahora, en el impasse que me he otorgado —vaya a saber por qué—, no puedo evitar comparar. Y a pesar de no estar de acuerdo con las comparaciones, lo hago. Qué estúpido me veo.

Tengo tantos pensamientos en la cabeza que creo que, si quisiera expresarlos, me volvería loco, loco, jajajajaja. ¿Y cómo saber si ya no lo estoy, o si siempre lo estuve y no me di cuenta? Una vez alguien dijo que "solo el loco sabe del placer que la locura encierra", pero yo nunca encontré ese placer. Todo lo contrario: en mi supuesta locura solo encuentro confusión, desacuerdo, incomprensión, conflicto, intolerancia.

Intolerancia… pucha, cómo odio mi intolerancia. La odio más que a la intolerancia de los demás. Debe ser porque mi intolerancia es abarcadora, suprema, insoportable, absoluta, ya que ataca a todos o a casi todos; sí, seguro que a casi todos, porque hay gente que me gusta —pensándolo bien, es bastante—, para mí, la gente que me gusta; pero es mucha más la que detesto, muchísima más.

Como detesto a la gente, es verdad, la detesto. Pero ellos no son culpables, en realidad son víctimas: pobres víctimas de su mediocridad, de su asquerosa y abrumadora mediocridad. ¿Y cómo no odiar la mediocridad? Solo no la odia el mediocre, porque no la distingue, no la advierte, no lo tortura.

Por otro lado, pienso: ¿quién soy yo para juzgar la mediocridad de otros, sin primero juzgar la propia, la que no puedo evitar ni disimular? Sé que muchos no me van a entender, estoy absolutamente seguro de ello, pero tampoco me importa. Lo que me importa es tratar de entenderme a mí mismo, y eso ya me resulta bastante complicado como para perder el tiempo con los demás.

Ya son las cinco de la mañana y yo aquí, sentado, intentando redondear una idea que no termina de surgir. No creo que vaya a publicar algo como esto, pero lo escribo porque necesito escribirlo y tal vez guardarlo por siempre, mientras pueda.

Adiós, horribles humanos, y a los otros, los pocos que no lo son, salud.



Cuento breve: "El caminante"

El tipo está caminando con cierta prisa, como si de ello dependiese algo. Camina hacia el sur, a través de oscuras calles que de algún modo lo intimidan; igualmente, continúa.

En realidad, no hay una razón: no sabe por qué camina hacia el sur. Algo lo está conduciendo, más allá de su voluntad.

Transcurrido un tiempo, y ya algo cansado, se detiene. Al observar a su alrededor, descubre que se encuentra frente a la casa donde vive su ex mujer. La relación con ella no era de lo mejor; es más, la mejor relación que tenía era no tener ninguna. Esto le intriga: está confundido, no sabe por qué ha llegado hasta allí.

Luego de pensar por unos segundos, decide volver lo más rápido posible a su casa, cosa que requiere bastante tiempo, ya que no estaba cerca de ella.

Cuando por fin llega, entra y se saca los zapatos. Los recoge y los tira a la basura. Más tranquilo, se sirve una copa de vino y sonríe: esos miserables zapatos los compró cuando vivía con ella, en esa casa embrujada, por su ex, que era una verdadera bruja.

A la mañana siguiente, despierta y comprende que no tiene otro calzado para utilizar. Entonces sale a caminar, descalzo, hacia el norte.





Texto: "Simple nostalgia"



La vida, esa fugaz ilusión, reducida a recuerdos, pequeños fragmentos de imágenes, sonidos y perfumes.

El cuerpo padece la crueldad del tiempo, mientras el espíritu se siente ajeno y permanece inalterable, desconocedor de la fatiga por las décadas transcurridas.

Tal vez la inocencia sea la culpable: el alma no sabe de años, no envejece; solo el dolor le produce cansancio, solo el olvido la desgasta y corroe.

¿Cómo comprender que el ayer ya no existe, que aquello que nos hizo vibrar, reír, soñar, amar… hoy es simple nostalgia, encerrada únicamente en cada uno, exclusiva dentro de uno, impiadosa para cada uno, en mí y en ti?